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lunes, 8 de julio de 2013

Siempre que paso fuera del colegio lo pienso 

"Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección."

Y es que cada vez duele un poco, cada vez se genera un nuevo quiebre, y es real, da miedo, te estruja el pecho y te acelera el corazón, a mil, como aquella vez. 
Y recuerdo todo tan bien, excepto eso, ¿qué fue de los detalles? ¿se los llevó la adrenalina? se los llevo el viento de ese día, seguramente.
Aunque si me acuerdo de tu respiración, de ese segundo en el que nos separamos y nos ahogábamos en incertidumbre, ¿otro? 
Cuántos más te daría ahora, de cuántas maneras y sabores, entre sonrisas y mordiscos, mil de esos, un mar de esos, ochenta y ocho, ya sabes, infinitos verticales.