En
la edad temprana de la navegación, los navegantes y marineros debían
encontrar su camino a través de aguas inexploradas y peligros
desconocidos armados sólo con las estrellas por la noche, una brújula
apuntando al Norte, su propio ingenio y conocimiento del mar y las
costas para guiarles.
La brújula es no sólo para ayudarle a navegar en el mar y volver sano y salvo a tierra, también para ayudarle a encontrar su camino a través de la vida, para no “perder el norte”.
La brújula es no sólo para ayudarle a navegar en el mar y volver sano y salvo a tierra, también para ayudarle a encontrar su camino a través de la vida, para no “perder el norte”.